EXCLUSIVA Crónica de viaje · 6 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

El día que Velocidad Total se cruzó con el padre de Fernando Alonso

Crónica desde Oviedo: un recorrido por la historia del bicampeón del mundo en su propio museo, y un encuentro inesperado con José Luis Alonso a las puertas del recinto.

Redacción Velocidad Total@velocidadtotalnews
Entrada del Museo y Circuito Fernando Alonso en Oviedo
La entrada del Museo y Circuito Fernando Alonso, en Oviedo, con la firma del bicampeón presidiendo la fachada.

Asturias tiene ese punto de belleza que atrapa sin avisar: montaña, verde, mar y una manera de vivir que invita a quedarse más días de los previstos. Así que cuando decidimos pasar unas jornadas por la región, sabíamos que había una parada obligatoria antes de volver a casa: el Museo y Circuito Fernando Alonso, el templo que el propio piloto ha construido en su tierra para contar, pieza a pieza, la historia de su carrera.

Y lo que pensábamos que sería una visita más de turista de F1 acabó convirtiéndose en algo que no olvidaremos: un encuentro cara a cara con José Luis Alonso, el padre del piloto asturiano.

Un museo que es una máquina del tiempo

Nada más entrar, el recinto impone. No es una sala de coches bonitos colocados en fila; es un recorrido cronológico por cada etapa de Fernando Alonso, desde el karting hasta la Fórmula 1 actual, pasando por el mundo del endurance y los rallys.

La primera sala golpea fuerte: entre otros monoplazas legendarios se encuentra un McLaren MP4/4 con la icónica librea Marlboro, el mismo modelo con el que Ayrton Senna arrasó en 1988. No es una réplica cualquiera para el visitante medio: para cualquiera que haya crecido admirando al brasileño, tenerlo a un metro de distancia impone un respeto casi religioso.

Kart número 14 de Fernando Alonso
El kart número 14 con el que un jovencísimo Fernando Alonso empezó a labrar su leyenda, campeón de España Junior y del Mundo Junior en los años 90.
McLaren-Honda de Ayrton Senna de 1988
El McLaren-Honda con el que Ayrton Senna conquistó el título de 1988, expuesto junto a los monos y guantes de otras leyendas de la categoría.

Un poco más adelante, la sala dedicada a los años de Renault detiene el tiempo. Ahí están, codo con codo, los R25 y R26 con los que Fernando Alonso se coronó campeón del mundo en 2005 y 2006: el amarillo y azul de Mild Seven, Telefónica, elf y Michelin sigue tan vivo como entonces.

Renault R25 campeón del mundo en 2005
El Renault R25, campeón del mundo en 2005, custodiado por un trofeo de la época. A su lado, otros históricos del automovilismo japonés y europeo comparten la sala.
Monoplazas de la era Renault expuestos en fila
Varios monoplazas de la era Renault expuestos en fila, con las vitrinas de trofeos y cascos al fondo.

El recorrido continúa con los años en Ferrari, McLaren y Toyota —incluido el coche con el que compitió en el Dakar—, el Cadillac con el que ganó las 24 Horas de Daytona, y el prototipo con el que se impuso en el Mundial de Resistencia (WEC) y en las 24 Horas de Le Mans en 2018 y 2019. Un palmarés que pocos pilotos en la historia pueden presumir de tener bajo un mismo techo.

La sala de los cascos: un altar del motor

Si hay un rincón que resume la magnitud del museo, es la vitrina de cascos. Decenas de ellos, de pilotos de Fórmula 1 de las últimas tres décadas —desde Jacques Villeneuve hasta Michael Schumacher, pasando por Lewis Hamilton, Sebastian Vettel o Nico Hülkenberg— conviven con cascos de otras disciplinas, como los de Jorge Lorenzo y Marc Márquez en MotoGP. Una colección que solo se explica por el cariño y el respeto que Fernando Alonso genera dentro del propio paddock.

Vitrina con decenas de cascos de pilotos
Decenas de cascos firmados y cedidos por otros pilotos de Fórmula 1 y MotoGP, expuestos como homenaje al asturiano.

Junto a los cascos, las vitrinas de trofeos —incluida una réplica del trazado de Mónaco y un Rolex de podio de Fórmula 1— y los monos de carrera de distintas épocas completan un recorrido que no deja indiferente a nadie, sea aficionado de toda la vida o alguien que simplemente ha oído hablar de Alonso.

Trofeo de tercer puesto, réplica de Mónaco y equipación de Aston Martin
Trofeo de tercer puesto de Fórmula 1, réplica del circuito de Mónaco y equipación verde de Aston Martin, en una de las vitrinas del museo.

El encuentro inesperado

Fue en ese ambiente, entre coches de leyenda y recuerdos de dos décadas de carrera, donde ocurrió lo que convierte esta visita en algo especial: nos cruzamos con José Luis Alonso, padre de Fernando, que se encontraba en las instalaciones del museo.

El hombre estaba atareado, en plena faena, pero aun así tuvo la amabilidad de pararse un momento con nosotros. No dudamos en aprovechar la ocasión: primero, para hacernos una fotografía con él; y después, para comentar, ya de forma más distendida, cómo veía la temporada del equipo y qué esperaba del futuro de su hijo en Aston Martin.

Encuentro con José Luis Alonso, padre de Fernando Alonso
El momento del encuentro con José Luis Alonso, padre de Fernando Alonso, a las puertas del museo.

Nosotros, como aficionados, no pudimos evitar lanzarle unas palabras de ánimo por la irregular temporada que está firmando el equipo. Su respuesta, pronunciada con ese acento asturiano tan característico y con una media sonrisa que se le escapó al final, fue tan breve como contundente:

«Claro, hombre, tenemos que mejorar. No se puede ir más para abajo.»

Nada más. Una frase corta, dicha casi de pasada, pero que se queda grabada. Y es que, escuchándola con calma, tiene más lectura de la que parece a simple vista: en boca del padre de un bicampeón del mundo, admitir que «no se puede ir más para abajo» suena casi a resignación con un punto de ironía sana, la de quien ha visto de todo en veinte años de Fórmula 1 y sabe que, tocado fondo, solo queda un camino.

Lo que nos llevamos de la visita

Aquí ya no hablamos de las palabras de José Luis Alonso, sino de nuestra propia lectura como seguidores del asturiano. Con las mejoras que Aston Martin ha ido introduciendo a lo largo del curso, y con la que se perfila como una revolución técnica en 2026 —con el nuevo motor Honda de por medio y la llegada de un reglamento distinto—, cuesta no ser optimistas de cara al futuro inmediato del equipo y del propio Fernando Alonso.

Es una expectativa nuestra, no una confirmación ni una cita textual de nadie del entorno del piloto: pero si algo hemos aprendido siguiendo a Alonso todos estos años es que rara vez conviene descartarlo cuando el proyecto empieza a tomar forma. Sobre su continuidad más allá de esta temporada, o sobre las condiciones de una posible renovación, no hay nada que podamos afirmar con la conversación que tuvimos: fue un intercambio breve y cordial, no una entrevista, y así queremos contarlo.

Lo que sí podemos asegurar es que salimos del Museo y Circuito Fernando Alonso con la sensación de haber tocado, aunque fuera solo un instante, la parte más humana y cercana de una de las leyendas más grandes que ha dado el deporte español. Entre coches campeones del mundo, cascos legendarios y una colección que emociona a cualquiera que ame la velocidad, nos llevamos también una frase corta, real, pronunciada por quien mejor conoce a Fernando Alonso: su padre.

Con la camiseta de Aston Martin a las puertas del museo
Con la camiseta de Aston Martin puesta, a las puertas del museo que resume veinte años de leyenda.
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Redacción Velocidad Total

Crónica de viaje sobre el Museo y Circuito Fernando Alonso (Oviedo, Asturias).

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